ZEAMAIS Aceite rosa de mosqueta 60 ml

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El aceite rosa de mosqueta procede de las semillas del arbusto Rosa eglanteria, principalmente extendido y producido en Chile.

Descripción

La rosa mosqueta se ha cultivado tradicionalmente como arbusto ornamental Es una especie muy resistente que tolera bien los niveles de alcalinidad elevados, no requiere un suelo fértil ni un buen drenaje y soporta numerosas enfermedades. Sus frutos se emplean en alimentación para elaborar conservas y mermeladas. También se utilizan en la preparación de infusiones, a las que proporciona un sabor astringente y ácido muy característico. Por su composición excepcional, el aceite de rosa mosqueta se ha convertido en el mejor aliado para la piel gracias a sus numerosas aplicaciones cosméticas y dermatológicas.

PROPIEDADES DERMATOLÓGICAS:

Actividad preventiva y correctora del fotoenvejecimiento.

Se ha demostrado que el aceite de rosa mosqueta tiene efectos beneficiosos sobre la piel foto envejecida. La exposición a las radiaciones solares causa cambios morfológicos importantes en la piel (dermatoheliosis). La dermatoheliosis se manifiesta de diferentes formas y en diferentes intensidades, desde arrugas superficiales o queratosis activa hasta variaciones en la distribución de los gránulos de melanina.

Actividad epitelizante.

El aceite de rosa mosqueta se caracteriza por su riqueza en ácidos grasos insaturados, ácido linoleico y linolénico, que participan en la síntesis de las prostaglandinas, en la generación de membrana, en los mecanismos de defensa, el crecimiento, así como en otros procesos biológicos relacionados con la regeneración celular. Es por ello que este aceite es de gran utilidad para estimular la epitelización.

Algunos autores conceden una especial atención al ácido transretinóico presente en el aceite de rosa mosqueta, afirmando que este es el principal causante de sus acciones benéficas, ya que posee una marcada acción antiinflamatoria que mejora la irrigación de las células, acelerando la capacidad de los tejidos de regenerarse.

Actividad hidratante.

El aceite de rosa mosqueta es rico en ácidos grasos esenciales y actúa en la regulación de la elasticidad cutánea y en el restablecimiento de la hidratación. Estos ácidos grasos son componentes importantes de todas las membranas celulares, a las que dotan de permeabilidad y de elasticidad. Desempeñan asimismo un papel fundamental en la formación de ceramidas, los más importantes lípidos que forman la barrera de la epidermis y, en consecuencia, son esenciales para la estabilidad y la función de barrera la piel.

Los agentes emolientes son principalmente lípidos y aceites que hidratan, suavizan y mejoran la flexibilidad de la piel. Estos compuestos reparan la epidermis y actúan sobre su permeabilidad, mejorando de esta manera su función de barrera. Los ácidos esteárico, linoleico, oleico, linolénico y láurico son compuestos emolientes que se emplean habitualmente en cosmética y dermofarmacia.

Debido a su naturaleza lipofílica, los aceites y grasas vegetales son buenos emolientes. Estos compuestos previenen de forma eficaz la pérdida de agua a través de la epidermis, ya que poseen excelentes propiedades oclusivas. Diferentes estudios han permitido determinar que cuánto mayor es el grado de instauración de un aceite, menor es su viscosidad y mayor su tasa de penetración en la piel.

La carencia de ácidos grasos esenciales en el hombre entraña lesiones y un deterioro de la piel que se traducen en descamación, aspecto seco, pérdida de flexibilidad y tersura del tegumento. El proceso de queratinización se desorganiza, mientras que el índice mitótico y la síntesis del ADN disminuyen. La piel pierde la mayor parte de sus funciones de protección. Las lesiones de la piel ligadas a la carencia de ácidos grasos esenciales mejoran después de aplicar, por vía percutánea, aceites que contengan una proporción importante de estos ácidos. Por ello se utilizan en dermatología y en cosmetología para el tratamiento de las pieles secas, con arrugas o para favorecer la cicatrización, ejerciendo una acción estimulante y regeneradora tisular.

Actividad reafirmante.

Además de sus efectos en las capas externas de la piel, el aceite de rosa mosqueta también revitaliza las células de las capas más interiores, los fibroblastos, células dérmicas productoras de colágeno, elastina y ácido hialurónico, responsables de la firmeza y elasticidad de la piel.

A la vista de la información publicada, podemos afirmar que el aceite de rosa mosqueta tiene un conjunto de propiedades muy interesantes (epiteliales, hidratantes y reafirmantes) que permiten su incorporación en una gran variedad de preparados tópicos. Esto significa que formará parte de toda la amplia gama de productos dermatológicos indicados para el tratamiento de cicatrices, para paliar los efectos nocivos del fotoenvejecimiento, en el tratamiento de estrías atróficas y en tratamientos reafirmantes.

Detalles del producto

Dermofarmacia Facial
Aceites
Dermofarmacia Corporal
Aceites

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